Una gota de esperanza para familias Maya Q´eqchi´ del Valle del Polochic

Lavando ropaEn el Valle del Polochic, las empresas productoras de palma aceitera se roban de los ríos, miles de litros de agua para regar sus plantaciones, también contaminan los riachuelos con fumigaciones aéreas. Las empresas palmeras han deforestado cientos de hectáreas de bosque para sembrar sus monocultivos y están dejando sin tierra a las familias campesinas. Las campesinas y campesinos Maya Q´eqchi´ que viven en los alrededores de esas plantaciones carecen de agua de calidad para ser consumida y tienen que sobrevivir con el poco líquido que brota de nacederos o de los riachuelos cercanos a los caseríos. Este contraste ha hecho que organizaciones como el Comité de Unidad Campesina –CUC- implemente alternativas para llevar el vital líquido a las familias más necesitadas, así como implementar otros proyectos que ayude a tener una mejor vida a los campesinos y campesinas ya que históricamente el gobierno los tiene abandonados a su suerte.

En una reciente visita a la región del Valle del Polochic pudimos comprobar que 244 familias Maya Q´eqchi´ de las comunidades, Barrio La Nueva, Polochic II, El Recuerdo II, El Rodeo y San Esteban del municipio de Panzós, Alta Verapaz, están siendo beneficiadas con proyectos de agua entubada que les permitirá contar con el vital líquido para el hogar y para el riego de cultivos de traspatio.

Los proyectos están siendo ejecutados por el Comité de Unidad Campesina –CUC- y financiados por el Gobierno Vasco, cuya inversión asciende a unos Q240 mil. De acuerdo con dirigentes del CUC, las familias campesinas están aportando su mano de obra para la perforación de cinco pozos, el zanjeo, la colocación de tubería de PVC y la construcción de bases para los depósitos de agua.

Jugando con el aguaEl ingeniero Julio Velasco, responsable de llevar a cabo esta infraestructura, dijo que con los Q48 mil por proyecto se compraran bombas con la fuerza adecuada para hacer llegar el agua a los diferentes hogares, tubería PVC, cemento y otros materiales necesarios para echar andar las obras.

Ante la ausencia de proyectos de desarrollo y sociales por parte del Estado en centenares de comunidades indígenas y campesinas del Valle del Polochic el CUC está ejecutando estos proyectos que persiguen mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El contar con servicio de agua en su residencia mejorará la salud, la higiene y la economía de las familias beneficiadas. Los proyectos de agua son una gota de esperanza para nuestros compañeras y compañeros campesinos, expresó Velasco.

Tres de las cinco comunidades en donde se trabajan los proyectos de agua han accesado a la tierra, las otras dos están en proceso “de recuperación de la Madre Tierra” a través de mesas de negociación con la institucionalidad agraria del Estado.   Cabe resaltar que las 244 familias que serán beneficiadas con el servicio de agua residencial,  fueron desalojadas violentamente en marzo de 2011, en el Valle del Polochic.

Algunas causas del subdesarrollo

IMG_20190301_135816Las familias del  área rural de la zona del Polochic han sido marginadas históricamente por parte del gobierno. Además han padecido el despojo de sus tierras por parte de terratenientes; se les pagan míseros salarios en las fincas de palma africana y hule,  sin que algún funcionario se pronuncie o haga algo por revertir estas violaciones de derechos, marginación y discriminación.

Cientos de comunidades carecen del servicio de agua, electricidad, letrinas, drenajes, caminos y otros proyectos de infraestructura y sociales, que les permita tener mejores condiciones de vida. En relación a lo anterior Velazco dio a conocer que recientemente el CUC entregó 400 plantas de aguacate, limón criollo,  mango Tomy y mazapán para apoyar la seguridad, la soberanía alimentaria de unas 200 familias y mitigar los efectos negativos del cambio climático provocado por la tala inmoderada de árboles para la siembra de palma aceitera.

Además de la falta de atención, por parte del gobierno a las necesidades primarias de las familias campesinas, se suma una constante campaña de difamación, criminalización y persecución penal en contra de ellas, impulsada por empresarios, terratenientes y algunos medios de comunicación monopolizados.

Por: José Gabriel Cubur

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